El titular del Sindicato de Petróleo y Gas Privado reconoció que la operadora mantenía una estructura laboral y de contrataciones por encima de las necesidades operativas. Sin embargo, rechazó que la reorganización se traduzca en despidos masivos.
JUEVES 4 DE JUNIO 2026.- Las declaraciones del secretario general del Sindicato de Petróleo y Gas Privado, Luis Sosa, reabrieron el debate sobre el funcionamiento que tuvo YPF en las áreas hidrocarburíferas de Tierra del Fuego antes de su retiro y del proceso de transferencia operativa.
El dirigente gremial admitió que la empresa estatal sostenía una estructura laboral y de contrataciones sobredimensionada, con más personal y servicios de los que requería la operación real en los yacimientos. Según sostuvo, esa situación ya había sido advertida por el propio sindicato meses atrás.
“Había gente de más, había gente de más”, afirmó Sosa en declaraciones a FM Aire Libre, al analizar el esquema de trabajo que funcionaba bajo la administración de YPF.
El sindicalista explicó que existían sectores con una cantidad de trabajadores superior a la necesaria para el nivel de actividad y contratistas que acumulaban distintos contratos para realizar tareas similares. A su entender, ese esquema generó una estructura de costos que excedía las necesidades operativas.
“YPF tenía sobrada cantidad de trabajadores. No estoy en contra de eso, pero también tenemos que ser sinceros con los trabajadores”, señaló.
Las definiciones cobran relevancia en medio de las discusiones por el futuro de los yacimientos, la continuidad laboral y los costos de la actividad hidrocarburífera en la provincia. Para Sosa, parte de los problemas actuales se explican por una estructura que se expandió durante años sin responder necesariamente a criterios de eficiencia.
“Había contratos que tendrían que haber sido uno o dos y tenían ocho. Todo eso es gente de más, o contratos que no respondían a la necesidad real”, remarcó.
Con esas afirmaciones, el dirigente reconoció la existencia de una sobrecontratación de servicios y personal durante la etapa de YPF, aunque aclaró que admitir esas distorsiones no significa avalar una reducción indiscriminada de puestos de trabajo.
En ese sentido, advirtió que los trabajadores no pueden ser quienes carguen con las consecuencias de decisiones empresariales acumuladas durante años. Para el gremio, la discusión debe enfocarse en cómo ordenar el sistema sin afectar la estabilidad laboral.
Respecto de la situación actual, Sosa aseguró que la empresa Velitec no avanzó con despidos masivos desde que comenzó a intervenir en las áreas transferidas.
“Velitec no despidió a nadie hasta hoy. Lo que hubo fueron 150 compañeros que arreglaron económicamente y solamente diez despidos”, indicó.
De todos modos, confirmó que persiste la preocupación sindical ante las conversaciones por posibles nuevos recortes. Actualmente, cerca de 280 trabajadores continúan prestando servicios en los yacimientos mientras siguen las negociaciones entre las empresas y los representantes gremiales.
El planteo de Sosa expone una tensión central en la transición del esquema hidrocarburífero fueguino: corregir los desequilibrios heredados de la gestión de YPF sin trasladar el costo del reordenamiento a los trabajadores.
La discusión, además, vuelve a poner bajo análisis la eficiencia de los recursos destinados a la actividad petrolera y gasífera en la provincia, luego de años en los que, según reconoció el propio sindicato, la estructura de personal y contrataciones superó ampliamente las necesidades reales de producción.







