19 febrero , 2026

Colas de hasta dos mil personas para trabajar como vigilador privado

Prosegur pidió gente de Matanza pero debían presentarse en Florida Oeste. Relatos de desempleados recientes.

Jueves 19 de Febrero 2026.- Unas dos mil personas atravesaron el conurbano al amanecer con la esperanza de acceder a un puesto de vigilador privado. Muchos vienen de empleos de mayor calificación y mejor salario que se perdieron durante 2024 y 2025.

Prosegur, que incorpora personal para un servicio de bajo valor agregado y sueldo aparece como la contracara de Fate, que cierra definitivamente y deja casi mil personas en la calle en un contexto de estanflación que el gobierno nacional pretende barrer bajo la alfombra.

Los vecinos de las inmediaciones de Avenida Roca al 4500, en Florida Oeste, partido de Vicente López, amanecieron sorprendidos. La multitud que alteraba la habitual calma del suburbio les recordaba a la que se acumuló allí cerca a mediados de 2024, frente al galpón en el que se supo que la todavía ministra Sandra Pettovello acumulaba alimentos a punto de vencer.

Aunque esta vez, el motivo de reunión era otro. Alrededor de dos mil personas se presentaron ante las oficinas de Prosegur para cubrir puestos de vigiladores privados en La Matanza.

A las 8, la fila compuesta por jóvenes y no tanto, procedentes de zonas como Virrey del PinoLaferrere González Catán ya daba la vuelta a la manzana. Y se trata de manzanas grandes, de una zona que originalmente fue industrial.

El cálculo es simple. Debieron salir de sus casas alrededor de las 5, o antes, y gastar cerca de 10 mil pesos para ir y volver. Todo por la esperanza de volver a tener un trabajo real, con recibo de sueldo, que cotice para la seguridad social.

La gente se reunió desde muy temprano en Florida Oeste para conseguir un trabajo de vigilador privado. (Gentileza -)

Pedro se ve entre cansado y resignado. Ya no es joven, pero le falta para jubilarse. Dice que es electricista de obra, que “ en este país siempre hubo buenas y malas pero ninguna como esta. Hace más de un año que no me llaman para laburar. Y eso que tengo referencias de sobra”, se lamenta.

Detrás de él, un joven flaco e inquieto cuenta que trabajaba en un local de la cadena Cencosud que cerró a fines de 2025, que no consigue nada y, mientras busca, pedalea para una aplicación. “Pero son chirolas. Ojalá salga esto”, se ilusiona. “Por suerte no tengo pibes”, reflexiona.

El trabajo de vigilador privado representa, para muchos que hoy trabajan para aplicaciones, subir un peldaño en términos socialesjos de los ideales de emprendimiento de un tiempo atrás. Por la competencia de los nuevos desempleados y la falta de pedidos por la caída de ingresos, los tiempos en que un rider podía hacerse de un buen ingreso quedaron en el pasado.

La jornada de 12 horas que a veces cumplen los vigiladores es más amigable que las 15 o 17 que meten algunos arriba de la bici o la moto si la tienen.

En la cola lo que reina, además de la esperanza, es el desconcierto. Vinieron porque vieron un aviso, se presentaron, completaron una solicitud y ahora hacen fila para entregarla, pero nadie tiene certezas, ni del salario, ni del horario, ni de las condiciones de trabajo.

Uno de ellos, prolijamente vestido con zapatos y camisa negra a pesar del calor, eleva la voz por encima del resto. “El sueldo bruto de convenio es de un palo y medio. Hay un plus por nocturnidad de 300 lucas”, explica. En voz más baja confiesa: “la verdad es que no todas las empresas cumplen el convenio”.

La situación en el sector, que en organizaciones sindicales de otras actividades estalló con acusaciones de “reforma laboral de hecho”, hizo que el año pasado surgiera una organización alternativa a la que conduce el histórico Ángel García, el titular de Unión Personal de Seguridad Republica Argentina (Upsra) que volvió tras una intervención en tiempos de Macri. Se trata de la Federación Argentina de Trabajadores de la Seguridad Privada (Fatrasep), encabezada por el patagónico Julio Gutiérrez. La aparición de un nuevo actor, especialmente en el ámbito paritario, dotó al sector de cierto dinamismo.

Sin industria no hay servicios

Los aspirantes no saben exactamente cuántos puestos hay que cubrir per escucharon que se trata de “un servicio grande”. Otro arriesga que es para la planta de Mercedes Benz de esa zona, que comienza a producir y exportar la Sprinter automática.

Si así fuera, queda expuesta la capacidad multiplicadora de la industria y se confirma que el daño que hacen los cierres de industrias, como el de Fate, la cercana Lamb WestonILVA o cualquier otra, va mucho más allá de los empleos directos. Desde el comienzo de la gestión libertaria se perdieron más de 20 mil empresas y 200 mil empleos.

Fuente: Pagina 12

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