14 abril , 2026

AJUSTE CRIMINAL EN PLENO INVIERNO: SUBEN LA LUZ Y EL GAS MIENTRAS EL FRÍO MATA Y EL PODER SE CALIENTA CON IMPUNIDAD

Lunes 30 de junio 2025.-

El Gobierno nacional vuelve a demostrar que no gobierna para el pueblo, sino para el Excel. En el peor momento del año, con temperaturas bajo cero y hogares que ya no pueden pagar la calefacción, aplican un nuevo tarifazo asesino a la luz y al gas.

Mientras los funcionarios se abrigan con viáticos y alfombras rojas, los vecinos de Tierra del Fuego se preparan para recibir facturas impagables. No se trata solo de energía: es una condena directa a los que menos tienen.

El tarifazo tiene nombre: Resoluciones 280, 281 y 282. Pero el dolor es anónimo y generalizado

A partir del 1° de julio, el Estado “ausente pero caro” pondrá en marcha los aumentos disfrazados de tecnicismo:
 Se actualiza el precio mayorista de la luz y el gas.
 Se remueven topes, se ajustan cargos y se endurecen los límites de subsidio.
 Si superás un mínimo de consumo, pagás tarifa llena. Aunque el viento te reviente la casa. Aunque el frío te muerda los huesos.

Esto no es una medida económica. Es un castigo político. Y en el sur, donde la calefacción es un derecho humano, se transforma en una amenaza directa a la vida.

Mientras los porteños se tapan con frazadas, acá el gas no se negocia. Es lo que mantiene con vida a nuestras familias.
Y sin embargo, somos los que más pagamos.
Ya hay vecinos que reciben facturas de 190.000 pesos por gas. Y ahora, con este nuevo tarifazo, la luz también va a ser inaccesible.

Pero nadie en los medios nacionales habla de esto. Nadie en la Secretaría de Energía camina un barrio sin gas en Tolhuin, en Ushuaia o en Río Grande.
Porque allá no se congela el cuerpo. Se congela la sensibilidad social.

Este nuevo paquete de aumentos se presenta como parte de una “normalización tarifaria”. Pero ¿a quién beneficia?
A las empresas energéticas que cobran en dólares y tributan en silencio.
¿A quién perjudica?

A los jubilados, a las familias trabajadoras, a los que no pueden cortar la estufa porque tienen hijos.

Hablan de “mercado competitivo” y de “costos reales”.
Pero nadie habla de los 20 grados bajo cero en Tolhuin o las casas de chapa donde la estufa no alcanza.

Sí, exterminio. Porque cuando el Estado decide que el mercado debe fijar el precio del calor, está diciendo que quien no pueda pagarlo, que se muera de frío.

Y lo dicen sin vergüenza. Desde oficinas calefaccionadas, con sueldos blindados y discursos técnicos que ocultan una sola cosa:
La falta total de empatía.

 Este invierno va a doler. Y no por el clima.
Va a doler porque nos gobiernan los que creen que un calefactor es un lujo, y no un salvavidas.

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